lunes, 3 de diciembre de 2012

Huellas en el corazón


En estos días en los que va avanzando el año para acercarse su final y empezando a prepararnos para el nuevo que va a comenzar, cargado de ilusión y nuevos propósitos, vienen a mí muchas de las que he llamado “huellas en el corazón”.

Una huella en el corazón para mí está asociada a personas que han compartido parte del viaje, que es la vida, conmigo. Algunas fueron fugaces únicamente durante una estación, otras se bajaron porque llegaba el final de su viaje, otras continúan hoy y quedan muchas otras que subirán.

En algunas ocasiones son personas que en sí mismas han dejado una huella en mi corazón y en otras son frases, comentarios, momentos compartidos que han dejado una huella en mi corazón; en ambos casos están unidas a una cara y un nombre y además a un aprendizaje o muchos que he adquirido con ellos.
A todas y cada una de esas huellas GRACIAS, gracias de corazón por apoyarme, acompañarme, enseñarme y aportarme un granito en mi crecimiento como persona.

Quizás no todo el mundo que deja una huella en el corazón de otra persona lo sepa, es más creo y quiero creer que toda persona que pasa por nuestra vidas deja alguna huella más o menos profunda, más o menos intensa, cargada de un mayor o menor aprendizaje, con una luminosidad y color mayor o menor, siempre será una huella...

Grandes, muy grandes, huellas de mi corazón son mis abuelos, personas entrañables y que ya bajaron del viaje. Ya no es momento de compartir asiento con ellos, ni de leer juntos el nombre de la siguiente estación, sin embargo su huella ha sido tan profunda y con tanto brillo que está en mí. Huella, huella... es mucho más, es un camino que recorrimos juntos en el que me dieron la mano, me acompañaron, me protegieron, me regañaron, me enseñaron y sobre todo compartimos; son pequeñas o grandes huellas que han formado un apoyo en mí.

Abuelo/a para mi es una palabra con gran significación, cargada de cariño y ternura, de comprensión, de complicidad, de compartir, de aprender y cuando los años pasan de REAPRENDER y es gracias que los abuelos que he tenido, es parte su huella. A veces se reaprende, desaprendiendo antes y a veces viendo más en sus enseñanzas de lo que habías visto hasta el momento.

Llevo conmigo muchas otras huellas, muchas conversaciones, miradas, confianzas de muchas personas que en diferentes momentos son recurrentes a lo largo de mi camino, sin que ellas lo sepan en su mayoría y que me apoyan en ese momento.


¿Cuáles son tus huellas? En estos días te invito a que te pares a mirarlas y si te apetece a compartir alguna en el blog será bienvenida.


¿Qué te enseñan sobre ti? ¿Qué puedes aprender nuevo de ellas?

Mirar las huellas, sobre todo las MÁS GRANDES o significativas, proporciona mucha información acerca de los pilares que nos sujetan y su fuerza y nos ayudan a enfocar a donde quiero ir.

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