Recorrer la vida sintiendo el silencio que acaricia mi ser como el aire suave e incesante.
La ciudad sumergida en el silencio de la mañana de domingo, apenas unas voces, apenas el viento, apenas el agua todo sutil e intenso, se adentra en mi ser y adormece mi pensamiento.
La ciudad sumergida en el silencio de la siesta mientras el susurro de los pájaros, el renacer de la primavera, el agua en sus saltos de vida y el sol a través de aire muestran la vida plena de sentido.
Todo acompañando a mi cuerpo mientras se mece suave y ligero, acunando a mi mente abierta y sosegada, dando permiso a soltar y recibir el manjar del silencio.
El silencio, sordo y constante
El silencio, ajeno a mundanal ruido.
El silencio, lleno de melodías
El silencio, siempre vivo
El silencio, siempre al acecho de ser escuchado
El silencio, un murmullo cargado de Tesoros.