viernes, 21 de diciembre de 2012

Elegir la intención nos ayuda en el resultado


Al comenzar a escribir me han venido a la memoria dos libros que a lo largo de este año han formado parte de mi mesilla de noche “De la guerra a la paz” y “Los cuatro acuerdo”. Del primero hace una estupenda síntesis una amiga, aquí os dejo el enlace  http://juliademiguel.blogspot.com.es/2012/11/el-librodelviernes.html.

¿Qué es la intención? La intención es el “¿por qué y para qué hacemos algo?”; “¿por qué y para qué vamos a un sitio?”.

¿Por qué y para qué nos juntamos en Navidad con amigos/familia? ¿Por qué y para qué repartir nuestro tiempo en estas fechas entre las familias?

Elegir por qué y para qué hacemos algo antes de hacerlo cambia el resultado de cómo vivo yo una situación.

Si yo estoy con alguien, “¡NO QUIERO DISCUTIR!” me propongo antes de ir, las probabilidades de discutir aumentan… Cuando me empiece a subir el enfado por mi interior me acordaré de “no quiero discutir” y como el foco está en discutir el “NO” lejos de ayudarme lo atrae. Os invito a que cambiéis la intención por “quiero calma”, “quiero risas”… aquello que para cada uno sea lo opuesto a discutir, si lo cambias por calma cuando el enfado empieza a subir por dentro me acuerdo de la calma y la atraigo. Al elegir una intención buscar lo que SÍ queréis en vez de poner un NO delante de lo que no quiero.

Si yo “no quiero ir a un sitio” o “quedar con alguien”, iré propenso a aburrirme, a encontrar todo aquello que no me gusta de ese sitio/persona, llegaré incluso con sensación de enfado y es complicado que el resultado sea agradable.

Sin embargo, si voy a ir a ese sitio de todas formas y me propongo que resulte agradable, que haya risas, que haya calma o incluso crear un ambiente distendido, al menos la sensación con la que llegaré será de activación y/o curiosidad, y me enfocaré en encontrar aquello que quiero conseguir. No significa por ello que todo me vaya a gustar o que no haya cosas que me enfaden, sino que será más fácil salir del enfado cuando empiece a subir.

Entre lo que expone el libro “De la guerra a la paz”, quiero extraer que si veo a los demás como iguales o cómo obstáculos influirá en cómo me relacione con ellos; si voy pensando “no me cae bien….”, pongamos cualquier otra palabra, es difícil verle como igual; si pienso “es su forma de actuar no está en contra mía”, por ejemplo, es más fácil verle como igual.

Si veo a alguien como inferior a mí, tiene menos razón que yo, está equivocado,…, mis palabras serán distintas tanto en el contenido como en su forma a si le veo como igual.
Si le veo como igual mi palabra es más fácil que sea impecable, uno de “Los cuatro acuerdos”.
Os invito a que durante estas próximas semanas decidáis voluntariamente el por qué y el para qué de las reuniones sociales…

¿Te atreves a probar?

Hoy mi intención es compartir con vosotros aquello que a lo largo de este año me ha resultado útil y me ha hecho ver las mismas situaciones de diferente forma y así lo he hecho.

Al igual que agradecer a muchas personas que me han apoyado, enseñado y acompañado en el camino, gracias de corazón a todas y cada uno de vosotros.

2 comentarios:

  1. Gracias a ti por pasar de la lógica a la acción... donde de verdad reside el aprendizaje.
    AH! y gracias por compartirlo :-)

    Felices Fiestas Intencionadas!!
    Mónica

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  2. Qué especial eres Laura! me encanta verte así...Gracias por tu mención y por tu sensibilidad. Es una suerte que, como dice Mónica, hayas pasado a la acción y nos regales estos post y tus palabras. Feliz año amiga y de nuevo, Gracias!!!

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