lunes, 29 de julio de 2024

SÍ, SER YO

Sí, ser yo es que las lágrimas surquen mi cara.

Sí, ser yo es un contraste entre ingenuidad infantil e ironía fina.

Sí, ser yo es un contraste entre ingenuidad y pensamiento elaborado.

Sí, ser yo es seguridad para avanzar y el miedo para seguir.

Sí, ser yo es capacidad de superación mientras mi alma cae.

Sí, ser yo es la nada y el todo entremezclados.

Sí, ser yo es soledad y fraternidad.

Sí, ser yo es incomprensión mientras la lógica impera.

Sí, ser yo es cuestionarme todo, la duda eterna.

Sí, ser yo es un terremoto de pensamientos.

Sí, ser yo es sentir todo, intensamente hasta la confusión.

Sí, ser yo puede rozar la locura desde la perfecta cordura.

Sí, ser yo puede tocar tu alma o ser rechazada.

Sí, ser yo es mi intuición, mi instinto, mis valores, es cambio continuo.

Sí, ser yo es ser fuerte ante la fragilidad de lo sutil.

Sí, ser yo es la luz del sol y opacidad de una noche de luna nueva.

Sí, ser yo es avanzar, al son de las inclemencias y las luces del alba.

Sí, ser yo es leer en tu mirada como está tu corazón.

Sí, ser yo es mirarte y no ver nada.

Sí, ser yo es un contraste continuo bajo una apariencia de normalidad.

Sí, ser yo es todo esto y mucho más…

Para mí, desde mí bajo el foco de lo que no se ve o se sólo a veces se intuye…

¿Qué es ser tú?

Te leo, te siento.

lunes, 22 de julio de 2024

BORRACHERA EMOCIONAL

¿Te dice algo el título?

Una sobredosis de situaciones agitan tu cuerpo, un tsunami de emociones envuelve tu vida e invade cada poro de tu piel. 

Y de repente, todo gira a tu alrededor, la cabeza quiere explotar, puedes notar la tensión de cada músculo de tu dolorido cuerpo.

Todo que enturbiado, ¿cansancio?, ¿agobio?, ¿más planes? ¿nuevas experiencias?... uff ¡qué pereza todo!.

Quieres parar pero el tren sigue en marcha y te arrastra, el freno se ha esfumado entre la vorágine, las ventanas se han roto y el aire atraviesa como si fuera un ciclón parece que te va a hacer volar.

Todo gira a tu alrededor, eres el epicentro del tornado, todo lo ves, todo lo sientes, y no puedes alcanzar nada, ni soltar nada; se estrecha la espiral del tornado y en ocasiones penetra todo tu cuerpo tambaleándolo, y lo deja tan aturdido que todo queda y todo se escapa al mismo tiempo.

En esos momentos, el cuerpo grita, gritos sordos, gritos ahogados, gritos apagados, difíciles de escuchar, difíciles de oír. Grita que el mundo pare me quiero bajar por un instante.

Tu cuerpo te cuida, te sujeta y te abraza, desde su amor más profundo. Se sustenta en sus raíces y sus mecanismos ancestrales para asegurar que te mantienes sobrio entre los lazos de la borrachera.

Los recursos parecen escasos, todo vale y nada sirve, a la vez que todo va pasando.

Y llega ese instante en que todo cae, se desploma, quizá de golpe, todo desaparece. Te rindes, permites que todo suceda, que atraviese y amaine.

Desnuda sin nada más que tu piel sudorosa, resquebrajada, hastiada por el desgaste y con una calma infinita de que ha pasado. Escasa de fuerza y satisfecha de abrir los ojos y ver brillar el sol a tu alrededor. Con los restos de amargor y la dulzura de haberlo sentido tan intensamente. 

El camino continúa abriendo nuevos aprendizajes y sabes que en el algún momento volverá la borrachera emocional.

No te pasa nada, todo esta bien, solamente son los efectos de una sobredosis de la vida.

¿Te ha pasado? ¿Puedes sentirlo en tu piel?

Esta es mi forma de vivir, de sentir. Compartir el parte de la vida.