Hace ya unos años una persona que deja huella, y me la dejó, acuñó el término síndrome de diógenes emocional.
Recogiendo así a las personas que recogen la basurilla emocional propia y ajena.
Personas que son esponjas emocionales, se identifican fácilmente con las emociones de los demás y se las guardan cómo propias.Cuando te apropias de emociones ajenas es fácil que te responsabilices de ellas, cuando al no ser tuyas en realidad no puedes hacer nada en lo que a su gestión se refiere.
Así la mochila que nos acompaña se va cargando de emociones y responsabilidades, haciéndose cada vez más pesada, consumiendo de nuestros recursos, y generado impotencia al tratar de que algo cambie cuando no es tuyo, lo has absorbido, y por lo tanto no está en tu mano que cambiarlo.
Además, en ocasiones, las otras personas se dejan "acoger o absorber" y es la excusa perfecta para hacerte responsable de su historia, de su mochila 🎒. Y como todo sigue igual encuentran a quien culpar de que nada cambie.
Otra cosa a tener en cuenta a las personas tóxicas a las cuales les encantan las personas con síndrome de diógenes emocional, es el blanco perfecto sobre el que volcar su toxidad, hoy os digo, que por mucho daño que parezca que hacen las que más sufren son ellas.
La dificultad está en distinguir si esas emociones son tuyas o de otra persona y te has apropiado de ellas.
¿Te resuena?
Se puede aprender reconocerlo, a hacerse únicamente responsable de lo propio y a soltar lo ajeno.
Porque sí, sólo soy responsable de mis acciones, mis sentimientos y mis pensamientos, los tuyos son tuyos.