jueves, 14 de agosto de 2025

Agüitas agitadas

Agüitas agitadas. Incómodas, con la mirada puesta en el mañana.

Expansión de ser RARA, quedan momentos en los que retumba ensordecedoramente. Fuera de lugar una vez más, de tantas.
Mi sitio está dónde esté yo, mi sitio va conmigo, en mi interior. Mi sitio está en mí.
Mi lugar, encuentro mi aire, el silencio. Mi casa está aquí!!!
El duelo... cerrar puertas confiando que se abrirán ventanas, que todo tiene su lugar, su motivo...
Dejar marchar, agradecer entre el dolor regado por la fuerza de seguir, fe en la vida, en la esencia.
Dejar volar a cada uno desde la compresión, el abrazo invisible que todo sujeta. 
Confianza vibra fuerte, todo es porque tiene que ser, la Tierra sujeta y alas para volar, para tomar impulso.
El miedo  recorre cada hueco, se propaga opaca todo, y si me detengo y le percibo, re recoje y acurruca dolorido. La culpa, se compañera de viaje, cuyo regocijo es amasar granos de arena y transformarlos en remolinos veloces, que escupen hacia fuera mientras dentro es imparable.

Amaina, se asienta el suelo, la arena es sujeción en Tierra, nada alrededor. El peso de mantenerme en pie me deja caer, todo esta en su sitio y todo está revuelto, las agüitas están agitadas, hasta que lentamente se calman.

Todo ha sucedido y nada ha pasado.

Veo desde el horizonte los remolinos ajenos, capaz de distinguirlos más allá de mí, su arena viene hacia mí y dejo que vuelva a su lugar.

Me comprendo entre la vorágine ajena y nado hacia la calma cuando quiere invadirme de incomprensión. 

martes, 5 de agosto de 2025

Resaca

Llega la resaca, después de la borrachera.

Una borrachera intensa hacía mucho que no recordaba estar tan ebria.
Gota a gota ha ido subiendo el nivel. Cada instante ha superado al anterior.
De la risa, disfrute y volar al son de la música. Hasta el escondite más recóndito bajo el sol cubierta de sollozos sordos camuflados entre el susurro del viento.

Espacios compartidos bajo el yugo del silencio prisionero del dolor. Palabras silenciadas recubiertas de miedo, lo que se transforma en un sin sentido, un vacío cargado de pesadumbre, de corazones heridos sujetos por los hilos de la distancia y el rencor.

Emociones enquistadas que quieren salir y se ahogan es su propio ser; de heridas que sangran queriendo ver la luz, que el otro las sane sin haberlas mostrarlas, ocultándose entre miradas que reclaman cercanía entre la distancia de la soga en sus extremos.
Búsqueda de tiempos pasados de compartir, esperanza de recuperar lo que ya no es.

La incomprensión llevada al extremo, mientras el poso del amor se mantiene intacto, ese no se pierde aunque se esconda teñido de sangre.

Así la borrachera va aumentado.

Cada maraña de ideas propias la alimenta creando redes sujetas en la nada, la tuya, la mía, la suya... que se mantienen en el tiempo agarradas a un certeza ignorante acerca de la existencia del otro. Mientras la melancolía encogida y sollozante espera que todo cambie.

En la resaca, enamorada de lo que fue, y ebria de tanto sentir, el cuerpo adormecido y tambaleante busca recuperar su equilibrio, superándose en su sabiduría.

Aquí se aproxima la rendición, dejar caer todo, ya no se puede sujetar, abrir la puerta y las ventanas, para que salga la ebullición y tratar de esperar paciente y esperanzada que algo nuevo llegará.