viernes, 25 de marzo de 2022

FAMILIA

 FAMILIA  con mayúsculas 

¿Qué es la familia? ¿Quién es tú familia?

Te invito a la reflexión... y si te apetece a compartir.

A mis taitantos años y en estas estoy, con estas preguntas dentro, surcando como si fuese un mar. Moviendo fuertes olas, de esas que al romper duelen, levantan heridas y remueven en lo más profundo.

Y a la vez serena, siento su golpe como pasajero sabiendo que dejará algo de poso quizá una nueva playa, quizá la sal que haga de bálsamo sobre las cicatrices... lo que la vida tenga a bien, lo que en este momento me pueda deparar.

¿Idealización? Seguro que sí, condición que me acompaña, que invade mi memoria desde sus inicios. 

¿Creencias y tradiciones? Todas. Son una manta envolvente, diseñada para acompañarnos y hacernos más fácil el camino. ¿Seguro? También son pequeñas piedrecitas que se han ido colando en los zapatos y nos hemos acostumbrado a andar con ellas. Igual en tus zapatos no hay ninguna o ya los has limpiado.

¿Momento de cambios? Sin duda sí y necesarios.  Aquí, mientras mis dedos fluyen transformandome en letras unidas, el cambio se hace visible y posible. Existe y lo cojo con cariño, lo acuno, se mece entre mis entrañas. Acepto que es necesario, y se entreve la puerta hacia lo que tenga que llegar. No espero nada. Albergo la esperanza del cambio, de VIVIR sin más.

martes, 1 de marzo de 2022

Sostener la luz en el camino

 Hoy surfeo entre las turbulencias. Las olas son suaves pero el mar anuncia tempestad.

Hoy tiempo después, trato de ver las olas desde la distancia, como ausente a la tormenta, viendo desde lejos la nubes engrosadas y oscurecidas que se acercan a velocidad discontinua. Y el aire bravo anuncia su desenlace, como si fuera un tornado sin agua, un terremoto sin tierra.
No hay sujeción posible y lo sé. La opción es dejarlo pasar, mantener la calma aceptar lo que esté por pasar. Lo inevitable vendrá.
Los cristales se tienen que romper en pedazos, la tierra se tiene que rajar, se derrumbará lo conocido y nacerán las flores sobre el terreno sombrío. Las luces brotaran flores hermosas llenas de vida que darán comienzo a un nuevo hogar. Mientras mi hogar está en mi corazón, donde trato de cobijar la paz, a pesar de que mi cuerpo grita inquietud, ronronea inestabilidad pero siento que todo está bien, que tiene que ser así. Pasará y soltaremos la melena al viento dejando que acaricie nuestro cuerpo cargado de aire renovado y fresco.
No soy yo, no puedo cambiar lo que tenga que pasar. No puedo sujetar las paredes agrietadas que se rompen en pedazos.
Mi luz es acompañar desde la compasión y el cariño a quienes formamos parte de este sinsentido tratando de seguir remando a favor de ilusión de aquello en lo que creemos y de lo que nos sentimos partícipes.