FAMILIA con mayúsculas
¿Qué es la familia? ¿Quién es tú familia?
Te invito a la reflexión... y si te apetece a compartir.
A mis taitantos años y en estas estoy, con estas preguntas dentro, surcando como si fuese un mar. Moviendo fuertes olas, de esas que al romper duelen, levantan heridas y remueven en lo más profundo.
Y a la vez serena, siento su golpe como pasajero sabiendo que dejará algo de poso quizá una nueva playa, quizá la sal que haga de bálsamo sobre las cicatrices... lo que la vida tenga a bien, lo que en este momento me pueda deparar.
¿Idealización? Seguro que sí, condición que me acompaña, que invade mi memoria desde sus inicios.
¿Creencias y tradiciones? Todas. Son una manta envolvente, diseñada para acompañarnos y hacernos más fácil el camino. ¿Seguro? También son pequeñas piedrecitas que se han ido colando en los zapatos y nos hemos acostumbrado a andar con ellas. Igual en tus zapatos no hay ninguna o ya los has limpiado.
¿Momento de cambios? Sin duda sí y necesarios. Aquí, mientras mis dedos fluyen transformandome en letras unidas, el cambio se hace visible y posible. Existe y lo cojo con cariño, lo acuno, se mece entre mis entrañas. Acepto que es necesario, y se entreve la puerta hacia lo que tenga que llegar. No espero nada. Albergo la esperanza del cambio, de VIVIR sin más.
Hoy en día, el término familia, como lo conocemos, diría que está perdiendo su definición habitual, excepto por la unión consiguínea.
ResponderEliminarHay componentes de la familia, que son extraños, que desconocemos mucho de su vida e incluso su forma de ser "real".
En muchas familias, una vez fallece la abuela, generalmente, o el abuelo, el vínculo se desvanece y se pasa a verse en BBC'S, y charlar, de vez en cuando o visitas puntuales.
En cambio se tienen amig@s de + de 20 años que con sólo verte la cara conocen perfectamente qué te ocurre, se preocupan + por tí que algun@s familiares.
Así que, la familia como tal es la que te viene dada por tu sangre, pero podemos sentir lejan@s a much@s familiares y muy cercan@s a algun@s amig@s, eso sí, se cuentan con los dedos de una mano y suelen sobrar.
Gracias Laura por compartir😘❤️
Te guardo un cachito de mi árbol 🤗
Gracias Cris por leerme! Por acompañarme en este camino de letras. Igual hay que cambiar la palabras. Al vínculo de sangre no podemos ni debemos renunciar, tiene algo que aportar a nuestra vida. Sin embargo, podemos restarle compromiso y añadir a esa otra FAMILIA que no implica compartir sangre. Todo un reto...
ResponderEliminarNo todas las personas aportan, ni todas aportan cosas buenas. Hay algunas personas tóxicas.
ResponderEliminarClaro, por eso decía, se pierde relación, nos convertimos en extraños, aunque tengamos el vínculo sanguíneo.
Y más aún en ésta época de la inmediatez y viviendo a golpe de click, se ha perdido mucho en las relaciones personales, tristemente 😔😪