El camino de la vida nos hace transitar por muchas etapas diferentes.
Hoy tres luceros brillan de la mano y sonriendo, agradecidos y llenos de esperanza. Mirando atentamente el transcurso de los acontecimientos.
Silenciosos, hoy ya sosegado, de sonrisa fácil y corazones recogidos bajo un manto de sabiduría guardada en su interior.
Bajo su aparente todo está bien, no pasa nada, suceden las cosas y se esfuman como si nada.
Su brillo es más fuerte que su silencio.
Su esencia trasciende a los muros del corazón.
Su bondad y profundidad atraviesan las barreras de la ausencia.
A su paso han transformado todo lo que han tocado, dejando su huella de manera permanente. De forma imperceptible, sutil y confiada se deposita en tu alma para siempre.
Por siempre y para siempre lucen sus chispas, se escuchan sus cánticos y sus risas, se hacen eternos en la vida.
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