lunes, 3 de marzo de 2025

Bajo el silencio

Cada día me gusta más el silencio. Ese silencio externo que me permite oír lo que el ruido opaca, el trino de los pájaros, el murmullo del agua surcando el río, el silbido del aire, el crujir de las hojas tintineando mientras se caen, la voz de mis pensamientos, mi latir interno lleno de vida.

Recorrer la vida sintiendo el silencio que acaricia mi ser como el aire suave e incesante. 

La ciudad sumergida en el silencio de la mañana de domingo, apenas unas voces, apenas el viento, apenas el agua todo sutil e intenso, se adentra en mi ser y adormece mi pensamiento.

La ciudad sumergida en el silencio de la siesta mientras el susurro de los pájaros, el renacer de la primavera, el agua en sus saltos de vida y el sol a través de aire muestran la vida plena de sentido. 

Todo acompañando a mi cuerpo mientras se mece suave y ligero, acunando a mi mente abierta y sosegada, dando permiso a soltar y recibir el manjar del silencio.

El silencio, sordo y constante
El silencio, ajeno a mundanal ruido.
El silencio, lleno de melodías 
El silencio, siempre vivo
El silencio, siempre al acecho de ser escuchado
El silencio, un murmullo cargado de Tesoros.


La vida es un carnaval

Días de carnaval, días de disfraces, días de máscaras. 
Enfundarse en otra piel que no es la mía, para quizá ser más yo que nunca.
Ponerme una máscara para debajo desinhibirme más que con la propia.
¿Otra imagen para otra realidad?
¡Qué paradoja!
Nos ocultamos detrás de máscaras (corazas) de forma habitual, para mostrarme fuerte, para tapar mi vulnerabilidad, mi cansancio, mis emociones, mis...
Y cuando está permitido ocultarse tras una piel ajena, bajo su manto me permito ser yo sin tapujos.
La vida es un carnaval.
¿Qué quiero esconder detrás de cada máscara que me pongo?
¿Puedo ver y reconocer las múltiples máscaras que uso e incluso están integradas en mí?
Las máscaras me protegen de...
No sufrir
Mostrar mi emociones
Miedo a ser rechazado
De....
¿De qué te disfrazas tú?