sábado, 29 de diciembre de 2012

Un ciclo se cierra para dar paso a otro que se abre

Cada año es un ciclo que se cierra para dar paso a otro que se abre, este es el sino del viaje de la vida unas etapas se cierran para que se inicien otras.

La naturaleza nos lo muestra fantásticamente, hay una etapa de siembra que requiere un esfuerzo, dedicación y delicadeza en la tarea. Al principio aparentemente no hay resultado, sin embargo unos meses después le toca florecer y brillar por sí sola. El colorido y la frondosidad son dos de las mejores cualidades de la floración. Es una etapa fructífera, cargada de olores y alegría, ¡la vida ha llegado! Los frutos comienzan a verse y poco a poco a crecer.

El calor del sol hace que vayan madurando poco a poco, a su ritmo hasta hacerse grandes y estar listos para caer. 

Cuando los frutos caen las plantas comienzan su transformación de nuevo, sus hojas se vuelven rojizas y se caen, otras plantas se marchitan y otras mantienen su color verde aunque también van camino a descansar.

Los frutos caídos pasan desapercibidos mientras comienzan de nuevo el ciclo, dejando su semilla.

Así, el año transcurre dejándonos momentos mágicos y estupendos, dándonos la oportunidad de tener una etapa en la que es propicio que nuestras raíces crezcan para después florezcer fuertes y coloridas.

Es durante el invierno cuando mejor crecen las raíces y se hacen fuertes al agarrarse a la tierra y unirse con ella. 

En este invierno, que va a dar paso a un nuevo año, quiero dedicarle un espacio a mirar hacia atrás y valorar lo que el año me ha dado, que ha sido mucho. Este 2012, que está dando sus últimos coletazos, me ha permitido compartir momentos mágicos y únicos con personas extraordinarias, sentir en muchos momentos lo lazos de la amistad, ver la cara de una nueva vida que comienza… También me ha permitido ver las flores, resultado de años de siembra que salen y dan color, los frutos están germinando para crecer a su ritmo.

Uno de los frutos ha sido este blog, una ventanita hacia afuera que me acerca a compartir y poder explorar.

El camino es avanzar, dar pasos hacia adelante y capear los obstáculos, como las espigas de trigo superan cada ráfaga de aire que las tumba, y se vuelven a levantar para disfrutar de otras, en las que el aire las caricia que les hace bailar.

Siempre es buen momento para recapitular, mirar por la ventana para explorar, este cierre de año lo podemos aprovechar ¿quieres?

¿Qué te ha deja el 2012?

¿Qué le pides al 2013? 

Yo le pido seguir en el camino, con los sentidos abiertos para vivir las experiencias que me traiga.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Elegir la intención nos ayuda en el resultado


Al comenzar a escribir me han venido a la memoria dos libros que a lo largo de este año han formado parte de mi mesilla de noche “De la guerra a la paz” y “Los cuatro acuerdo”. Del primero hace una estupenda síntesis una amiga, aquí os dejo el enlace  http://juliademiguel.blogspot.com.es/2012/11/el-librodelviernes.html.

¿Qué es la intención? La intención es el “¿por qué y para qué hacemos algo?”; “¿por qué y para qué vamos a un sitio?”.

¿Por qué y para qué nos juntamos en Navidad con amigos/familia? ¿Por qué y para qué repartir nuestro tiempo en estas fechas entre las familias?

Elegir por qué y para qué hacemos algo antes de hacerlo cambia el resultado de cómo vivo yo una situación.

Si yo estoy con alguien, “¡NO QUIERO DISCUTIR!” me propongo antes de ir, las probabilidades de discutir aumentan… Cuando me empiece a subir el enfado por mi interior me acordaré de “no quiero discutir” y como el foco está en discutir el “NO” lejos de ayudarme lo atrae. Os invito a que cambiéis la intención por “quiero calma”, “quiero risas”… aquello que para cada uno sea lo opuesto a discutir, si lo cambias por calma cuando el enfado empieza a subir por dentro me acuerdo de la calma y la atraigo. Al elegir una intención buscar lo que SÍ queréis en vez de poner un NO delante de lo que no quiero.

Si yo “no quiero ir a un sitio” o “quedar con alguien”, iré propenso a aburrirme, a encontrar todo aquello que no me gusta de ese sitio/persona, llegaré incluso con sensación de enfado y es complicado que el resultado sea agradable.

Sin embargo, si voy a ir a ese sitio de todas formas y me propongo que resulte agradable, que haya risas, que haya calma o incluso crear un ambiente distendido, al menos la sensación con la que llegaré será de activación y/o curiosidad, y me enfocaré en encontrar aquello que quiero conseguir. No significa por ello que todo me vaya a gustar o que no haya cosas que me enfaden, sino que será más fácil salir del enfado cuando empiece a subir.

Entre lo que expone el libro “De la guerra a la paz”, quiero extraer que si veo a los demás como iguales o cómo obstáculos influirá en cómo me relacione con ellos; si voy pensando “no me cae bien….”, pongamos cualquier otra palabra, es difícil verle como igual; si pienso “es su forma de actuar no está en contra mía”, por ejemplo, es más fácil verle como igual.

Si veo a alguien como inferior a mí, tiene menos razón que yo, está equivocado,…, mis palabras serán distintas tanto en el contenido como en su forma a si le veo como igual.
Si le veo como igual mi palabra es más fácil que sea impecable, uno de “Los cuatro acuerdos”.
Os invito a que durante estas próximas semanas decidáis voluntariamente el por qué y el para qué de las reuniones sociales…

¿Te atreves a probar?

Hoy mi intención es compartir con vosotros aquello que a lo largo de este año me ha resultado útil y me ha hecho ver las mismas situaciones de diferente forma y así lo he hecho.

Al igual que agradecer a muchas personas que me han apoyado, enseñado y acompañado en el camino, gracias de corazón a todas y cada uno de vosotros.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Huellas en el corazón


En estos días en los que va avanzando el año para acercarse su final y empezando a prepararnos para el nuevo que va a comenzar, cargado de ilusión y nuevos propósitos, vienen a mí muchas de las que he llamado “huellas en el corazón”.

Una huella en el corazón para mí está asociada a personas que han compartido parte del viaje, que es la vida, conmigo. Algunas fueron fugaces únicamente durante una estación, otras se bajaron porque llegaba el final de su viaje, otras continúan hoy y quedan muchas otras que subirán.

En algunas ocasiones son personas que en sí mismas han dejado una huella en mi corazón y en otras son frases, comentarios, momentos compartidos que han dejado una huella en mi corazón; en ambos casos están unidas a una cara y un nombre y además a un aprendizaje o muchos que he adquirido con ellos.
A todas y cada una de esas huellas GRACIAS, gracias de corazón por apoyarme, acompañarme, enseñarme y aportarme un granito en mi crecimiento como persona.

Quizás no todo el mundo que deja una huella en el corazón de otra persona lo sepa, es más creo y quiero creer que toda persona que pasa por nuestra vidas deja alguna huella más o menos profunda, más o menos intensa, cargada de un mayor o menor aprendizaje, con una luminosidad y color mayor o menor, siempre será una huella...

Grandes, muy grandes, huellas de mi corazón son mis abuelos, personas entrañables y que ya bajaron del viaje. Ya no es momento de compartir asiento con ellos, ni de leer juntos el nombre de la siguiente estación, sin embargo su huella ha sido tan profunda y con tanto brillo que está en mí. Huella, huella... es mucho más, es un camino que recorrimos juntos en el que me dieron la mano, me acompañaron, me protegieron, me regañaron, me enseñaron y sobre todo compartimos; son pequeñas o grandes huellas que han formado un apoyo en mí.

Abuelo/a para mi es una palabra con gran significación, cargada de cariño y ternura, de comprensión, de complicidad, de compartir, de aprender y cuando los años pasan de REAPRENDER y es gracias que los abuelos que he tenido, es parte su huella. A veces se reaprende, desaprendiendo antes y a veces viendo más en sus enseñanzas de lo que habías visto hasta el momento.

Llevo conmigo muchas otras huellas, muchas conversaciones, miradas, confianzas de muchas personas que en diferentes momentos son recurrentes a lo largo de mi camino, sin que ellas lo sepan en su mayoría y que me apoyan en ese momento.


¿Cuáles son tus huellas? En estos días te invito a que te pares a mirarlas y si te apetece a compartir alguna en el blog será bienvenida.


¿Qué te enseñan sobre ti? ¿Qué puedes aprender nuevo de ellas?

Mirar las huellas, sobre todo las MÁS GRANDES o significativas, proporciona mucha información acerca de los pilares que nos sujetan y su fuerza y nos ayudan a enfocar a donde quiero ir.