lunes, 4 de marzo de 2013

Momentos de hibernar

El invierno es una estación propicia para la reflexión, para la introspección, al menos eso he aprendido del ciclo de la naturaleza.

Un oso hiberna recogiéndose en su cueva o casa durante unos meses para dejar pasar los meses de frío y sobrevivir a ellos en condiciones óptimas para poder afrontar un nuevo ciclo cuando comienza la primavera. Esta situación que conocemos la vemos como natural y a nadie se le ocurre ir a ver al oso a su cueva para preguntarle si está bien o si quiere salir.

Lo mismo nos pasa a los humanos, pasamos épocas en las que necesitamos recogernos sobre nosotros mismo, retirarnos y vivir una etapa de hibernación. En muchos casos va precedido por un cambio en nuestra vida, buscado o no, y en ocasiones no es sobrevenido.

Las épocas de hibernación nos ayudan a crecer como personas, a fortalecer nuestras raíces, aprender. Para mí son época de sentarte en la corriente del río, que viene virulenta, agarrarte fuerte y pasar por sus curvas, crecidas, caricias en días de calma…, dejando que sea la corriente la que en cada momento te ayude a avanzar hacia adelante hasta llegar a interiorizar la claridad y transparencia del agua en el que viajas.

Son época en las que lo que sucede en el bosque, a orillas del río, deja de ser nuestro punto de atención hasta alcanzar la trasparencia. Si bien las personas que están en el bosque nos siguen importando y nuestros sentimientos hacia ellos no cambia, si lo hace el enfoque.

Al alcanzar la transparencia, vuelves a mirar al bosque y a encontrarte con las personas que allí estaban y te están esperando con los brazos abiertos para compartir tu crecimiento, también encontrarás personas nuevas que quizás incluso te hayan acompañado en tu viaje por el río y algunas de las que antes estaban quizás han elegido otro camino y te queda de ellas su huella.

En algunos casos es difícil ver a alguien hibernar y ver que hay otras formas de hacerlo, que tú incluso le puedes ayudar, o al menos compartir su cambio. Lo difícil puede ser dejarle hibernar y acompañarle en cada paso sin saber que está sucediendo, simplemente estar…

¿Qué has aprendido de la última vez que hibernaste?

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