lunes, 29 de octubre de 2012

Aficiones


Hoy os quiero hablar de mi relación con la cocina.

Desde muy pequeña me ha gustado cocinar, entrar en la cocina abrir la nevera e improvisar.

La cocina durante muchos años ha sido mi lugar de refugio, donde soñar que todo era posible y probar para aprender. Una explosión de colores, olores y sabores para resultar en una nueva textura al comer.

Además me hacía y hace estar tremendamente atenta a lo que estoy haciendo en cada momento cortar, pelar, amasar o freír y poderlo disfrutar en cada instante.

Cuando era estudiante solía decir “cocinar me relaja” y así cada vez salía un resultado inesperado y con energía para seguir estudiando.

A todos estos ingredientes hay alguno más como la tradición de cocinar, compartir con personas muy importante para mí mi afición y aprender de ellas e incluso poder continuar.

A lo largo de los años me he ido dando cuenta de cuánto dice la cocina sobre mí y mi forma de hacer las cosas y para qué las hago.

He aprendido, entre otras cosas, que si quieres conseguir algo sólo hay que empezar a probar e intentarlo tantas veces como haga falta para llegar al resultado esperado y que aún no siendo el resultado esperado algo te ha enseñado y has aprendido. Asimismo, a desarrollar la calma dar sus tiempos para una buena elaboración y a sentir el esfuerzo, el cansancio y el buen olor que indica que llegas al final para sonreír y acabar.

Quiero compartir hoy mi relación con el arroz con leche, elegí aprender a hacerlo para ver sonreír y disfrutar a mi padre cada vez que lo veía y lo podía saborear.

Así, aquello que hacemos que nos hace disfrutar nos puede enseñar cómo somos y ver lo que hay detrás.

¿Cuál es tu afición? ¿Dónde y cuándo la realizas? 

No hay comentarios:

Publicar un comentario