Escribir, escribir y escribir me grita el alma. Esta sensación me ha recorrido más veces, mientras mi mente busca las palabras exactas mi ser busca sentir intensamente.
Me siento prisionera de mí misma y sólo escribir me calma. Suele suceder cuando algún acontecimiento es tan impactante que algo se quiebra.La vida va de esto de sentir. En cada instante el sentir cambia y el sendero nos regala momentos de embeleso y ensueño, de dulzura y amor. Desde los más profundos a los más sutiles y fugaces, en la calma, en la ausencia de ruido, bajo un sol cómplice el aire acariciando mientras susurra las hojas de un árbol, eso para mí es embeleso.
Otras veces se rasga el cielo, se lo oye rugir, el dolor parece insoportable. Transitar en el paisaje de oscuridad, donde el miedo y el dolor cubren la luz del sol, mientras lo único que se puede hacer es esperar y dejar que el reloj avance, en la esperanza, si la encuentras, de que todo pasa. Cuando sujetas la mano de quien emociona tu corazón sabiendo que ese instante pasará y volará quedando grabado donde no lo volverás a tocar.
En cualquiera de las situaciones lo único que se puede hacer es sentir y dejar estar. La razón no tiene argumentos, la lógica no funciona y sin embargo sí el amor que hay detrás de los sentimientos que transforman nuestras vidas hasta el punto de que nada volverá a ser igual.
No hay comentarios:
Publicar un comentario