Con amor infinito, agradecimiento a la vida y sensación de vacío me permito sentir su ausencia.
Con inmensa profundidad por lo compartido, con distancia de lo vivido y dedos tembloroso, acepto su marcha.
Como parte de una vida que no es mía, sino del cierre de sus heridas, con incertidumbre ante el futuro y quizá, sólo quizá, miedo a los efectos de su falta abro el corazón a los aprendizajes que me esperan.
Con esperanza por su compañía eterna, con expectativa al reencuentro, con seguridad de que está donde tiene que estar hoy, concedo libertad a su alma en su nuevo caminar.
Con ilusión alzo mi cuerpo y mi cabeza, sigo caminando. En cada paso noto mi corazón repleto de amor eterno, de vivencias y experiencias bañadas de suaves lágrimas anhelando su ausencia. Presencia constante, amarras donde sujetarme y una vida por delante.
Amén!
No hay comentarios:
Publicar un comentario