miércoles, 24 de enero de 2018

Señales del camino



La vida está llena de señales que nos muestran el camino, que nos muestran las piedras que no nos dejan avanzar, las cuerdas que nos atan a raíces del pasado o a caminos secos, imposibles de cultivar.

 Hay quienes no las ven, quienes no las quieren ver, quienes las miran y las dejan ahí, quienes las cogen, cortan sus cuerdas y quitan las piedras para poder continuar. ¿Dónde estás tú?

He pasado por casi todos esos estados, todos aportan bienestar, unos en el momento otros en el futuro, y todos suponen lágrimas que derramar, brozas que limpiar, que escuecen en unos casos y duelen en otros.

A veces las señales nos hacen parar, y nos dan la oportunidad de poderlas tocar. 

Las palabras ahogadas llenan el frasco hasta que no cabe más, se amarran fuertemente al pasado al no dejarlo marchar, forman un gran gurruño enegrecido por el tiempo, que tapona hasta ahogar la voz en lo más hondo... Voz que grita sin ser oída, voz que llora sin que salgan lágrimas voz que se queda tapada y poder escapar.

Coger tu gurruruño, mirálo desde el cariño, desde el amor, agradecer que haya formado de mi camino que haya sido mi compañero. Buscar un hilo y tirar de él para empezar a deshacerlo, para reducir su tamaño y liberar el primer hilo de voz. A medida que se va desvaneciendo, lentamente, se da un paso más.

Escupir las heridas con cada hilo, que la corriente se las lleve para que no te vuelva a encontrar esperando. Aullidos apagados, corrientes revueltas, aprender de cada gota, de cada mota, poner bonita melodía para acoger a cada palabra que ha de salir, a cada estruendo que está por llegar. Así el fantasma se empieza a marchar para que susurro cobre fuerza y vuelva a sonar. 
 

La nueva armonía trae agradecimiento y tiene como propósito salir con amor. Ver desde el corazón los resquicios de las heridas, mimarlas, limpiarlas porque forman parte de cada día y despedirlas, dejarlas cerrar.

A ti que mi voz ahoga, a ti que mi corazón siente, a ti te miro y agradezco tu presencia, tu enseñaza de vida, a ti te toco los dedos sin aferrarme a estar.

2 comentarios:

  1. Hace dos años que lo escribiste y de alguna forma, sin haberlo leído previamente, llegó hasta mí. Debe ser lo que Jodorowsky llama psicomagia ...

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