Cada año es un ciclo que se cierra para dar paso a otro que se abre, este es el sino del viaje de la vida unas etapas se cierran para que se inicien otras.
La naturaleza nos lo muestra fantásticamente, hay una etapa de siembra que requiere un esfuerzo, dedicación y delicadeza en la tarea. Al principio aparentemente no hay resultado, sin embargo unos meses después le toca florecer y brillar por sí sola. El colorido y la frondosidad son dos de las mejores cualidades de la floración. Es una etapa fructífera, cargada de olores y alegría, ¡la vida ha llegado! Los frutos comienzan a verse y poco a poco a crecer.
El calor del sol hace que vayan madurando poco a poco, a su ritmo hasta hacerse grandes y estar listos para caer.
Cuando los frutos caen las plantas comienzan su transformación de nuevo, sus hojas se vuelven rojizas y se caen, otras plantas se marchitan y otras mantienen su color verde aunque también van camino a descansar.
Los frutos caídos pasan desapercibidos mientras comienzan de nuevo el ciclo, dejando su semilla.
Así, el año transcurre dejándonos momentos mágicos y estupendos, dándonos la oportunidad de tener una etapa en la que es propicio que nuestras raíces crezcan para después florezcer fuertes y coloridas.
Es durante el invierno cuando mejor crecen las raíces y se hacen fuertes al agarrarse a la tierra y unirse con ella.
En este invierno, que va a dar paso a un nuevo año, quiero dedicarle un espacio a mirar hacia atrás y valorar lo que el año me ha dado, que ha sido mucho. Este 2012, que está dando sus últimos coletazos, me ha permitido compartir momentos mágicos y únicos con personas extraordinarias, sentir en muchos momentos lo lazos de la amistad, ver la cara de una nueva vida que comienza… También me ha permitido ver las flores, resultado de años de siembra que salen y dan color, los frutos están germinando para crecer a su ritmo.
Uno de los frutos ha sido este blog, una ventanita hacia afuera que me acerca a compartir y poder explorar.
El camino es avanzar, dar pasos hacia adelante y capear los obstáculos, como las espigas de trigo superan cada ráfaga de aire que las tumba, y se vuelven a levantar para disfrutar de otras, en las que el aire las caricia que les hace bailar.
Siempre es buen momento para recapitular, mirar por la ventana para explorar, este cierre de año lo podemos aprovechar ¿quieres?
¿Qué te ha deja el 2012?
¿Qué le pides al 2013?
Yo le pido seguir en el camino, con los sentidos abiertos para vivir las experiencias que me traiga.
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