Entre el sol y sombra de enero, mientras el movimiento y el aire mecen el sueño de mis retoños....
Cuando un nuevo rol te toma de la mano, nace contigo y te acompaña ya para siempre, un renacer se produce en tu interior.
Brotan algunas semillas antes plantadas, reverdecen hierbas casi extinguidas, se entierran nuevas semillas; unas de crecimiento rápido y otras lento... algunas quizás necesitarán un nuevo rol para ver la luz del sol brillar, eso sólo el tiempo lo guarda en sus entrañas.
Hay sombras que planean sin cesar y no encuentras de donde viene ese reflejo que quieres cazar, echas la mano y se escapa a cada intento...
Nuevas estrellas brillan en el cielo y se reflejan en el mar.
Las piezas antes encajadas se rasgan y en su hueco no caben nunca más, hay nuevas piezas que se abren camino... algunas de las antiguas se resquebrajan para dejar espacio, otras varian su forma para adaptarse a la nueva distribución y muchas cambian de lugar.
Las gafas con las que ahora ves el mundo reflejan gotas de colores hasta formar un nuevo arcoiris que engrasa el engranaje para volver a empezar a rodar, latir, latir, susurros, destellos, su aire al respirar..
Un nuevo comienzo, un nuevo renacer...
Amanece un nuevo sol, el aire te acaricia con un nuevo frescor, alimenta tu piel y tu espíritu, el brillo de los ojos será distinto para siempre y el corazón se abre cargado de emoción y la incertidumbre te la mano hasta la siguiente estación.
Embriaga de barro, gotas, luces y sombras deslumbra el nuevo ser, las piezas vuelven a encajar en un nuevo lugar, tras tiempos de dudas y reflexión, así vuelve la inspiración.
Hoy me siento especialmente agradecida por el camino andado, por darme permiso para recoger estas palabras y porque sigáis leyendo y aceptando que comparta mi reflexiones.